¿Se puede hacer marketing para commodities? ¡Sí! (Parte 1)

1 Dic

Marketing de commodities

Como asesor de marketing industrial me encuentro con bastante frecuencia consultas de empresas comercializadoras de materias primas y fabricantes de productos  básicos que se encuentran atados a la hora de diseñar estrategias de comercialización para sus productos, en muchos casos se preguntan si es posible aplicar las técnicas de marketing a este tipo de productos. Mi primera respuesta siempre es parecida: se puede y se debe enfocar el problema desde la perspectiva del marketing industrial, es más, en este tipo de productos es incluso más importante que en otros, pues si no hay estrategia estaremos avocados a la venta a precio mínimo que fácilmente puede hacer inviable nuestro negocio ante cualquier coyuntura externa.

En estos posts trataré de hacer una guía básica de implementación de una estrategia de marketing para este tipo de productos commodity en el sector industrial: materias primas (acero, algodón, semillas,…), productos básicos manufacturados (tornillos, textiles, chips,…) y servicios de baja especialización (recogida de basura, limpieza,…).

La primera reflexión que hay que hacer es que, aunque pueda parecer lo contrario, al tratarse de productos y servicios de baja diferenciación, el análisis estratégico es más complejo que en otro tipo de productos y las técnicas de marketing a aplicar son más difíciles de implantar por la relevancia que adquieren los factores externos a la empresa. Por este motivo, contar con el asesoramiento de profesionales en los diferentes ámbitos del marketing se hace altamente recomendable.

Para abordar el mundo de los commodities industriales desde el enfoque del marketing empezaremos por analizar su definición, las características de este tipo de productos y algunas consideraciones previas:

DEFINICIÓN

La traducción literal de la palabra inglesa “Commodity” es mercancía, en economía es cualquier producto destinado a uso comercial. Al hablar de mercancía generalmente se hace énfasis en productos genéricos, básicos y sin apenas diferenciación entre sus variedades. En un sentido genérico esta definición nos aproxima bastante a lo que se entiende por este tipo de productos.

La definición básica de “commodity” en términos de marketing es: todo bien que tiene valor o utilidad, y un muy bajo nivel de diferenciación o especialización. Quedémonos con las dos claves de esta definición que luego desarrollaremos en su vertiente estratégica: “tiene valor o utilidad” y “bajo nivel de diferenciación”. La definición que da la Wikipedia (inglés), siendo muy parecida, nos da también una pista muy interesante para abordar nuestro trabajo: “el mercado trata a sus instancias como equivalentes o casi sin tener en cuenta quién los produce”.

Existe también el concepto de “commoditización”, se refiere a productos que, sin serlo estrictamente, el paso del tiempo y la extensión de su uso los termina asimilando a los bienes básicos en esta categoría. Es importante entender que si nuestro bien o servicio se haya en este proceso tenemos que aplicar los conceptos y parámetros del marketing de commodities para comercializarlo con éxito.

 

CARACTERISTICAS DE LOS COMMODITIES

Cumplen un rol fundamental en la economía. Sin commodities no hay industria.

Sus precios son volátiles y los márgenes muy ajustados. Los márgenes de error son mínimos.

Tienen mercados organizados muy influyentes en el precio. Erróneamente se dice incluso que el precio de estos productos lo fija el mercado.

El tablero de juego en su comercialización es internacional, aún más, es global. Si no piensa así está condenado al fracaso.

En muchos casos los estándares de calidad son establecidos por la ley o al menos por la industria. Existe un estándar mínimo fijado que hay que cumplir, es un requisito indispensable pero no suficiente.

 

CONSIDERACIONES PREVIAS (que no siempre se tienen en cuenta)

Los clientes industriales van a evaluar en detalle las compras de commodities, no son compras autómaticas. No solo es cuestión de precio, este tipo de comprador posee recursos y capacidad para comparar con precisión su oferta y la de la competencia ya que los riesgos involucrados en cada compra son muy altos.

En numerosas ocasiones el verdadero comprador es “anónimo”. Muchos commodities se comercializan a través de intermediarios y/o se procesan antes de llegar al “comprador-usuario”

3º Relacionado con el anterior, sus canales de venta compiten con usted por el “verdadero cliente”. Es frecuente ver referirse al distribuidor como “cliente”, a menudo es más exacto verle como “competidor”. Es muy probable que distribuya productos competidores o sustitutivos del suyo  y si no, al menos, que compita con usted por la fidelidad del cliente.

4º La intensa competencia mundial, la externalización y la deslocalización están exprimiendo los márgenes, aumentando de la sensibilidad al precio del cliente y lo que es más difícil de sostener, la diferenciación entre marcas. Sin una estrategia adecuada que abarque todos los frentes de manera coherente (producto, precio, marca, servicio,…) será dificilísimo comercializar con éxito los productos básicos.

Si su estrategia SOLO se basa en precio, no olvide que en todo mercado hay competidores “tontos”. No toda su competencia se basa en estrategias enfocadas al cliente, siempre habrá algunos que se cree capaz de competir en “precio-coste”. Si juega con ellos en esta visión simplificada será vulnerable a guerras de precios iniciadas por competidores que busquen volumen y cuota de mercado en bruto, mejor vea estas batallas desde la barrera de una estrategia mixta en la que jueguen otras variables.

Otros lo han hecho, es difícil pero es posible. Convertir un “commodity” en un “producto” y una serie de “productos commodity” en una “marca querida por sus clientes” es factible utilizando las herramientas del marketing y los recursos de la manera adecuada, sólo debe recordar dos cosas: lo primero es que los márgenes de error en este sector son pequeños, hay que optimizar al máximo todos los medios y conseguir que toda la organización apueste por el marketing para conseguir la diferenciación que nos permita competir; lo segundo, la apuesta debe ser continuada y la inversión progresiva, no hablamos de tácticas a corto plazo hablamos de estrategias de negocio.

 

MARKETING DE COMMODITIES, EN BUSCA DE LA DIFERENCIA.

Por supuesto, el precio es un factor clave. Intentemos fijarlo nosotros.

No podemos negar que en el negocio de productos básicos el mercado tiene una enorme influencia en el precio (como ya dije se dice que incluso lo fija, yo creo que la empresa tiene herramientas para que no sea así, luego las veremos). Aunque esta influencia es cierta, una buena estrategia de pricing puede ayudarnos a conseguir la máxima rentabilidad, para ello debemos hacer análisis exhaustivos de los escenarios en que comercializamos y en base a ellos establecer estrategias de diferenciación para cada tipo distinto de caso. Es necesario desarrollar estrategias de venta, análisis de procesos y de gestión y complementariamente optimizar los sistemas de cobros y contratación.

El éxito en la comercialización de commodities está enormemente influenciado por el equilibrio entre el precio y el tamaño de las ventas. Sólo las empresas con procesos claros de gestión de precios y ventas podrán hacer frente a la volatilidad de los mismos, a sus fluctuaciones y sobre todo a las expectativas del cliente en dichos ámbitos. Otro elemento clave que nuestra estrategia de precios debe poder afrontar es el poder transferir nuestros aumentos de costes a los precios que comercializamos, para ello es fundamental la gestión del “valor percibido” por nuestros clientes y el conocimiento real del “coste del servicio”.

A la hora de diseñar nuestra estrategia de pricing debemos plantearnos y tener en cuenta, los siguientes aspectos, entre otros:

  • Diseño de la estructura y arquitectura de precios y gestión de márgenes
  • Sistemas de negociación y acuerdo de precios
  • Diseño de programas de ventas e incentivos
  • Diseño de los portafolios de productos
  • Política de descuentos
  • Políticas de recargos
  • Política de control de precios y de indicadores de rendimiento

En un mercado con márgenes tan bajos como es el de las commodities la óptima gestión del precio es obviamente fundamental para la competitividad de la empresa, es un tema complejo que si no domina, yo recomiendo se deje asesorar por un experto (yo no lo soy, pero si lo necesita puedo recomendarle alguno) será una inversión rentable pues le ayudará a optimizar sus ventas.

Pero al margen de esta parte más técnica de la gestión de precios me gustaría hacer hincapié en un aspecto relacionado y desde mi punto de vista fundamental para el éxito de la comercialización de productos básicos, permítame ilustrarlo con un aforismo del incomparable poeta de mi tierra Antonio Machado (sin insultar a nadie):

“Todo necio confunde valor y precio”

Efectivamente, uno de los objetivos de nuestra estrategia de marketing de commodity es el aumento del valor que para nuestro cliente tiene el producto que comercializamos (y con el aumento de valor un aumento del precio obviamente), y hablamos de valor en el sentido más amplio de la palabra, el valor que percibe cuando lo compra y lo usa. Hablamos en definitiva de tres cosas que desde mi punto de vista son los pilares de una estrategia de marketing para commodities: “definir” las necesidades de nuestros clientes, “diferenciar” de manera positiva nuestro producto de los de la competencia y “construir” la marca que nos identifique y le fidelice. Con estos tres caminos llegaremos a ese aumento de valor del que hablamos.

Definir a nuestro cliente y sus necesidades. Conocer y segmentar.

Es el primer paso para la creación de nuestra estrategia de marketing es el enfoque en el cliente. Estamos en el siglo XXI y los commodities no son una excepción, la comercialización gira en torno al cliente, él es el centro de todo nuestro esfuerzo y por lo tanto tenemos que conocer perfectamente qué necesita (más allá del producto), qué problemas tiene, qué motivaciones, y más aún,  dónde se informa, dónde se mueve, quién le asesora,…

Este conocimiento exhaustivo de nuestros clientes (en plural) es el que nos permitirá posteriormente segmentarlos y definir nuestros productos desde SUS puntos de interés. Como veis, centrar toda la estrategia en el cliente no difiere mucho de lo que debemos hacer con otros tipos de productos, sin embargo, en el caso de los productos básicos este enfoque nos aporta parámetros específicos derivados de las características de uso de los mismos. Un claro ejemplo de ello es la importancia del conocimiento de los riesgos que tiene que asumir el comprador, su principal punto de dolor en la realización de su trabajo. Con frecuencia el comprador está dispuesto a pagar una prima extra al vendedor que entiende y reduce sus riesgos y reduce al mínimo su incertidumbre. Por ejemplo, Una empresa mayorista de gas que vende su producto a distribuidores locales identificó un segmento de clientes muy sensibles a la presión constante del gas en la tubería y le ofreció un producto específico a mayor precio, a otro segmento de clientes a los que les preocupaba los picos de demanda de sus clientes les ofreció un producto que garantiza cubrir dichos picos y también estuvieron dispuestos a pagar un poco más por esta garantía. Los vendedores de commodities necesitan evaluar la percepción de cada cliente del riesgo y su verdadera exposición al mismo (es nuestro papel descubrir riesgos de los que el cliente no es consciente, su probabilidad y su coste y educar al cliente sobre ellos para maximizar nuestros beneficios y nuestra diferenciación).

Básicamente, este estudio de nuestros clientes potenciales nos va a servir para dos segmentaciones básicas:

Definir los mercados adecuados, no todos los clientes  son iguales, no todos sirven para una estrategia de diferenciación (algunos sólo pensarán en el producto más barato por ejemplo). Nuestra estrategia debe ir más allá de la segmentación tradicional basada en parámetros económicos y geográficos, la búsqueda de la tipología de clientes adecuados es clave para sacar rendimiento a la venta de productos commodity, hay que saber quién aprecia y está dispuesto a pagar por el producto adaptado a sus necesidades específicas y que le aporta valor (mejoras de procesos, seguridad del suministro, reducción de averías, ….), hay que identificar a los clientes que buscan relaciones a largo plazo con múltiples interacciones con su proveedor. Después de identificarlos no se acaba el trabajo, es necesario conocer en profundidad cuáles son sus patrones reales de compra y adaptarse a ellos, por lógica serán los mejores clientes pero también los más exigentes.

Dentro de la definición de los mercados adecuados no tenemos que olvidar también estudiar el grado de rentabilidad que podemos sacar de cada segmento para centrar nuestro esfuerzo en los más interesantes económicamente; tan rentable es identificar los buenos clientes como aquellos a los que no compensa vender. No es raro el caso de empresas que identifican un potencial nicho de mercado interesante al que al final cuesta más servir que los beneficios que producen (por costos logísticos, por excesivo catálogo de productos necesarios, …)

La segunda segmentación básica que nos posibilita el conocimiento de nuestros clientes potenciales (y de los nichos de mercado que derivaremos de ellos) es la de nuestros propios productos. Conociendo las necesidades del cliente podremos diseñar el producto exacto que él necesita (el producto, el envase, los servicios asociados, …), si vendemos cemento no necesita lo mismo un autónomo que va a construir una valla que una constructora que va a hacer un puente. La creación de un portfolio de productos y servicios segmentado para cada tipología de cliente es fundamental para llevar a buen puerto el marketing de productos básicos.

Cuando hablamos de segmentación de productos desde el enfoque al cliente no hay que olvidar que no sólo segmentamos el producto en sí mismo, segmentamos también el resto de los parámetros del marketing, la comunicación, la comercialización, la promoción, la atención, etc. Se trata de construir un todo que optimice y potencie las relaciones y la lealtad a largo plazo con cada segmento de clientes proporcionándoles valor añadido.

Hasta aquí esta primera parte de introducción al marketing de commodities, en la que hemos analizado la importancia de las estrategias de precio y la necesidad de segmentar exhaustivamente el mercado. En el próximo post completaremos el tema hablando de los dos siguientes capítulos clave para iniciarse en el marketing de productos básicos: la diferenciación de nuestros productos y la gestión de marca en este mercado.  Si te resulta interesante y no quieres perdértelo suscríbete al blog y lo recibirás en tu correo cuando se publique.

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  1. ¿Se puede hacer marketing para commodities? ¡Sí! (Parte 2, diferenciación y gestión de marca) | Marketing industrial blog - 6 febrero, 2016

    […] de describir en el primer post de esta serie sobre marketing de commodities las características de estos  productos y la necesidad de conocer […]

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